Etimología de Alumno

Alexander

Se distingue en el latín alumnus, asociado al verbo alĕre, el cual comprende la idea de alimentarse o fortalecerse a nivel físico, extendiéndose como analogía a la incorporación de conocimientos, con raíz en el indoeuropeo *al-(2), por nutrir. De este modo, se desmiente la corriente instalada socialmente que asocia la palabra con la adjetivación de una persona sin luz. ¿De dónde surge esta interpretación? Se lo justifica a partir de una deconstrucción por el prefijo griego a-, de negación, como en ateo, y un supuesto latín lumnus, cuya grafia resulta simiar a lumen, por luz. Desmentir tal enunciado se ha tornado un desafío complejo, obligando incluso a que se empleen otros términos, como estudiante (visto sobre el verbo estudiar, sobre el latín studium, y el sufijo -ante), para evitar malentendidos. Un meme popularizado en los tiempos modernos, que advierte que pantalón procede de panza y talón, expone con simpatía una situación similar, y demuestra la fragilidad de la verdad, aún a pesar de estar a un clic de distancia.

La manipulación de la significación de las palabras es algo recurrente, razón por la cual el estudio etimológico se detiene en el contexto de uso, pero no se puede validar algo incorrecto ni tampoco estimular un mensaje discriminatorio u ofensivo, tal como lo ha hecho la propia RAE en casos como hacker (al vincularlo con la idea de criminal informático cuando lo correcto es referirse a un experto en dicha área), o negro, listando como ejemplo «trabaja como un negro», lo cual continúa impune. Como alumno, si bien hay que respetar la voz de la experiencia, no se debe mantener una postura pasiva como lo era antiguamente, pero sí son necesarias herramientas argumentativas para poder debatir.

El proceso del aprendizaje requiere de una persona que transmita aquello que se absorbe, el maestro (en el latín como magister). Asimismo, el vínculo entre ambos se concreta en una escuela o centro de aprendizaje, en unas áreas del conocimiento y en un modelo de pedagogía (referencia en el griego paidagōgía). Estudiante, aprendiz, pupilo, y discípulo son palabras sinónimas que expresan la misma idea: una persona que aprende una serie de conocimientos con el fin de adquirir algún tipo de destreza específica.

Sócrates, Platón y Aristóteles

La semilla de la educación en la ciudadanía fue iniciada por Sócrates en la Atenas del siglo lV a.C. A través de su técnica de la mayéutica, un término que quiere decir «dar a luz», ejerció un magisterio moral entre los atenienses. Con ellos debatía sobre ideas fundamentales, como la justicia, el origen de las ideas o el deber cívico. El legado socrático fue asumido por uno de sus alumnos, Platón.

En la Academia de Platón se abordó el análisis filosófico desde distintas perspectivas: ética, política y dialéctica. En su obra «La República» se desarrolla una visión del estado y, al mismo tiempo, un proyecto educativo. Entendía que los alumnos debían formarse en geometría y gimnasia para fortalecer el entendimiento y el cuerpo al mismo tiempo.

Uno de los alumnos aventajados de Platón fue Aristóteles, quien durante 20 años se formó en la Academia de su maestro. Sin embargo, con el paso del tiempo creó una nueva escuela, el Liceo. En esta institución sus discípulos se formaban en un amplio abanico de conocimientos: lógica, biología, política, poética o ética.

Durante un periodo de su vida Aristóteles se alejó del Liceo para dedicarse a la formación del joven Alejandro Magno. Los conocimientos y el modelo de enseñanza promovido por Aristóteles fueron fundamentales para la creación de otra institución, el Museo de Alejandría.

Maestros y alumnos en la Grecia clásica

Para los griegos la idea de maestro tenía un sentido diferente al actual. En primer lugar, no era un profesional de la enseñanza que recibía un salario del estado. En este sentido, no existía una formación reglada y la categoría de maestro se adquiría a partir de la talla intelectual y humana. Asimismo, el alumno no acudía a la Academia o al Liceo por obligación, ya que su asistencia era totalmente voluntaria (el discípulo simplemente quería aprender del maestro).

Hay que indicar que la educación de los jóvenes iba dirigida a un sector de la población: los que conformaban la élite social y no tenían la necesidad de trabajar. Los esclavos, los extranjeros y las mujeres no podían ser alumnos de ningún maestro.

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