Etimología de Grooming

Este préstamo lingüístico del inglés recientemente adoptado en español define la actividad de acoso online específicamente a menores de edad por parte de adultos, un problema creciente en nuestra sociedad.

La raíz de grooming en inglés viene del verbo to groom, que significa servir, aunque también tiene otras acepciones como arreglarse o prepararse, aunque el significado que le damos probablemente viene del llamado social grooming.

Este último término denota las conductas de muchas especies animales, en las cuales sus ejemplares acicalan, desparasitan, o contribuyen a la higiene y buen estado de sus congéneres para establecer lazos sociales y para devolverles los mismos favores si estos se los han hecho con anterioridad.

De hecho, el grooming online se basa en que el adulto se gana la confianza del menor para llevarlo a su terreno y, posteriormente, poder manipularlo.

Este acercamiento se produce generalmente (me atrevería a decir que en un 99% de los casos) con motivo sexual, para lograr posteriormente abusar del menor de alguna forma.

Mediante el lazo de confianza establecido, el adulto consigue datos personales del menor, como su número de teléfono, dirección, o confesiones sobre diversos temas. A medida que consigue estos datos, bien mediante presión, bien mediante ingeniería social, busca conseguir más datos y de mayor intimidad, llegando a las fotografías comprometedoras.

Al tener algo de naturaleza que puede avergonzar al menor y ponerlo en un aprieto con sus padres, empieza la presión cuando ve que ya no puede conseguir nada más “por las buenas”.

De esta forma, el menor entra en una espiral: está suministrando datos y material a su extorsionador que le facilitan a este último su tarea. La única forma de salir de esta espiral es la denuncia, algo que nunca es fácil.

Y ello es debido al miedo a la reacción de los padres. Además, quienes practican el grooming tiene muchas veces la misma habilidad que los maltratadores: hacer creer a su víctima que la culpa es suya, y no de ellos.

Librarse de esta creencia no es fácil, y generalmente requiere la colaboración de los padres o de alguien externo.

Para evitar el grooming, los padres deben ejercer el control de lo que los menores cuelgan en la red, y supervisar lo que hacen con sus amistades online.

Existen herramientas para limitar y monitorizar la actividad de los más pequeños en Internet, y antes de discutir los derechos de los menores, como el de su intimidad, hay que tener en cuenta su seguridad, y que los adultos, al igual que les instruimos para mirar a lado y lado de la calle antes de pasar y les damos una reprimenda si no lo hacen, somos responsables de educarles sobre su seguridad en Internet.

    : Burdun

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