Etimología de Federalismo

nuvolanevicata

Origen en el vocablo latín foedus, interpretado como tratado, y en el sufijo -ismo que refiere doctrina o sistema. Supone una de las doctrinas políticas más difundidas en el mundo en materia de organización de un estado, caracterizándose porque la autoridad es compartida entre un gobierno central y otros tantos asociados, que si bien dependen de él ejercen una gestión autónoma en los órdenes ejecutivo, legislativo, y judicial, que les permite gozar en pleno de dicha autonomía.

Si bien dicho formato de ordenamiento político puede darse en diversas formas de gobierno, más o menos democráticas, debemos destacar que es el modo característico en el cual se organizan las repúblicas.

Cuidar la estabilidad y responder a las demandas locales

La meta del mismo es el establecimiento y la protección del equilibrio de poder entre todos los territorios que componen una nación, es decir, que ninguno saque ventaja sobre otro, y que cada cual pueda disponer de su propia ley que contenga y defienda las necesidades propias de su territorio.

Las características que comparten los estados federales son: la disposición de una constitución que regula la vida en cada uno de ellos; división de poderes; descentralización; y la existencia de la Suprema Corte de Justicia, el órgano judicial máximo competente.

La contracara es el centralismo que se ajusta a la concentración de poder en una región y no acepta de ningún modo la libertad de acción de otro lugar dependiente de ella.

El precedente fueron las polis griegas

El antecedente del Federalismo se encuentra en la organización política de la Antigua Grecia, donde los diversos estados que componían la nación eran aliados.

El clan familiar fue la primera forma en la cual se organizaron políticamente los griegos, luego muchos de estos conformaron alianzas entre sí y dieron lugar a las comunidades o ciudades estado (polis griegas) que estaban separadas por condiciones geográficas como las montañas.

Cada ciudad griega era independiente, contaba con un gobierno y un ejército propio, compartían solamente lengua y cultura, y el sistema de gobierno oscilaba entre la democracia y la dictadura.

Los dos ejemplos más emblemáticos de esta coyuntura han sido las ciudades griegas Esparta y Atenas.

La primera fue gobernada con un formato monárquico y a sus ciudadanos se los aleccionaba desde temprana edad para la incursión en la guerra, sin distinción de sexos, e inclusive en este aspecto demostraron una curiosa y adelantada mirada de género ya que a las mujeres se les enseñaba a pelear en una batalla y se les permitía que eligiesen libremente a sus parejas.

Mientras que en Atenas la democracia fue la estrella política, los ciudadanos elegían a sus gobernantes por el voto y no existía esa devoción cultural por la guerra; paradójicamente los derechos de las mujeres se encontraban muy recortados con respecto a Esparta, no permitiéndoles dicha libertad de elección.

Era corriente el enfrentamientos entre las polis, sin embargo, cuando las atacaban enemigos comunes se unían en la lucha.

Federalismo versus Centralismo

No podemos soslayar que la disputa entre Federalismo y Centralismo ha sido muy común en la historia de muchos países, inclusive, derivaron en cruentos enfrentamientos que duraron décadas y hasta siglos.

El caso argentino

La Argentina presenta uno de los casos emblemas ya que su territorio albergó y fue testigo de largas luchas entre unitarios y federales, que expresaron dicha disputa, y que originaron partidos políticos con sendas ideologías: Partido Unitario y Partido Federal.

Llegando al final de la segunda década del siglo XIX se inició el mencionado conflicto en el cual la provincia de Buenos Aires siempre ostentó un perfil unitario.

Básicamente, los representantes del Federalismo, encarnados en caudillos que vivían en el interior del país defendían las autonomías de las provincias frente a la impronta unitaria de Buenos Aires que era partidaria de un único gobierno sólido y centralizado en la mencionada ciudad, capital de la Argentina.

Los unitarios promovían y sostenían los ideales liberales europeos y la adopción de un gobierno republicano en el cual el voto solamente estuviese en manos de las élites alfabetizadas.

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