Etimología de Espíritu

Originado en el latín spirĭtus, guarda estrecho vínculo con verbo spirāre, que implica la acción de soplar como parte de la respiración del organismo. Esto, desencadena el simbolismo propio de la vida y de la fuerza interna, a lo que se aprecian comentarios populares típicos: María tiene un gran espíritu, va a superar la muerte de su hijo; su espíritu noble siempre aparece cuando alguien lo necesita…

En nuestro idioma se sostienen estas atribuciones y se le han agregado variados sentidos: la esencia o carácter definitorio que ostenta algo o alguien; ser sobrenatural o inmaterial que goza de inteligencia; el alma de los muertos; entidades que no vemos pero que están presentes alrededor nuestro y que pueden cuidarnos o hacernos daño, de acuerdo a las creencias que las sostienen.

Entre los términos asociados al núcleo sintáctico se distinguen: suspiro (en latín suspirium), inspirar (inspirāre), o espítitu santo (en el latín anunciado como spirĭtus sanctus), y espirar (que se evidencia en la raíz latina como tal en spirāre), entre otros.

Cristianismo: una de las -caras- de Dios

Una mención aparte merece la relevancia que dispone el concepto en la religión Cristiana donde el Espíritu Santo es una de las tres personas que conforman el misterio de la Santísima Trinidad y que tiene su origen en padre (Dios) e hijo (Cristo), y es quien se encarga de proveerle la santificación a los fieles.

Este es el dogma que sustenta la naturaleza de Dios, como una entidad que es capaz de ser además su hijo que desciende del cielo a la tierra para salvar a los hombres del pecado original, y por otro lado el espíritu santificante.

Causa de la vida

En la creación de Dios, también según el cristianismo, ha tenido una intervención crucial que quedó demostrada en el libro bíblico de Génesis en el cual se dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza pero hasta que no le insufló en la nariz el espíritu o aliento de vida permaneció inerte.

Esta gracia que Dios les atribuyó a los hombres tuvo la finalidad de diferenciarlo del resto de las especies inferiores, básica y fundamentalmente porque él lo dota de racionalidad permitiéndole pensar, reflexionar, elegir.

Para la Teología o ciencia de Dios, los seres humanos, estamos conformados de cuerpo y de alma, siendo esta sinónimo de espíritu y la que le facilita su interacción con él.

La filosofía griega, anterior a todos los dogmas cristianos, coincidió con todo esto que hemos mencionado que ha instalado el Cristianismo, otras creencias religiosas y hasta la cultura en general: que el espíritu es un origen y aliento de vida que le da movimiento y ánimo al cuerpo y además nos dota de la capacidad de manejarnos y dominarnos.

    : Spectral

Buscador