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Etimología de Alma

Alma deriva del vocablo latino anima. La evolución etimológica de un concepto tan especial como éste, nos lleva hasta la grandeza del imperio griego. Ánemos o viento, fue el término empleado para intentar darle forma a una de las palabras más difíciles de describir que existe. En forma de soplo, aliento o fuerza creadora que da vida, el alma se alza, se mueve e intenta formar parte de un universo material en la que no es visible.

Existen dos teorías sobre su base etimológica. La primera de ellas hace referencia a un concepto de vida, una fuerza vital invisible y común a todos los seres vivos. La segunda, es únicamente propia del ser humano, relacionada con la forma de pensar y de sentir las emociones, observado como una capacidad de raciocinio única y esencial.

El orfismo de Homero Psyque y Thymos: En busca de los orígenes del Alma

Homero fue el primer pensador en intentar incluirla entre sus relatos y enseñanzas. Se trataba de la parte inmortal de todo ser, la que no muete y, por lo tanto, no está marcada por las etapas vitales del ser humano. La idea de la fugacidad de la vida, empleado a lo largo de la historia de la filosofía empezaba a cobrar protagonismo. La psyque griega o el Thymos eran dos de las palabras que se utilizaban antes de la propia concepción del alma como postulado.

Psyque ha derivado en la forma de comportamiento humano, hace referencia al pensamiento y la razón que convierte a cada uno de nosotros en un ser especial. En la época de Homero, se identificaba como una especie de sombra o la parte no visible que nos rodeaba.

En mitología se relacionaba con Hades y el inframundo, comprendiendo deseos escondidos que se ocultaban detrás de una presencia física.

Thymos, por su parte, era la pieza del alma inmortal, la fuerza vital, ese aliento que emanaba de cada cuerpo y desaparecía en el momento en que su vida llegaba al final. La fuerza de trasladaba y permanecía de esta forma al margen de todo concepto material, sobreviviendo al terreno físico.

Pneuma y mens: La evolución consciente de una propuesta abstracta

Además del psyque y thymos inicial, encontramos en los escritos griegos y romanos ideas similares. Pneuma es un sinónimo de soplo, viento, que ha derivado en la parte más. Todo lo referente a pneumo nos evoca a la respiración, siendo la entrada y salida del aire. Tal soplo no es abstracto como el alma, es físico. Empezar a describir el alma detrás de esta idea no ha sido la única forma de hacerlo.

En el latín más clásico dejamos la parte de la respiración para buscar un origen mental, el que proviene de la misma palabra mens. La razón, esa capacidad no solo que nos mueve y hace que la respiración llegue, sino también, un concepto que va mucho más allá de lo que podemos tocar o sentir. Se trata del equivalente a mente entendida como sistema que nos permite organizar nuestro pensamiento. Esta capacidad que nos distingue del resto. Ha sido el objeto de estudio de muchos filósofos y es también, origen y modus vivendi de las religiones.

En la religión aparece la figura de San Agustín como impulsor de los primeros estudios en este campo

San Agustín analiza el alma como tal, comenzando a dar forma a una imagen muy actual de este vocablo. Este filósofo se aparta por completo de ese “algo” físico, elimina algunas de las palabras que podrían haber dado lugar a nuestra alma actual y se queda con la parte más espiritual.

Se plantea que no existe un aspecto físico, y manifiesta que equipararla con el aire -o soplo de aire- es un gran error; va más allá. Se queda solamente con las definiciones que hacen referencia al pensamiento y en este caso al principio vital.

Acuña y postula la ‘atención vital’: una fusión que le lleva a concebir un objeto de estudio abstracto, centrado en la razón y la parte no visible del ser humano.

Alma mater, una manifestación revolucionaria

Esta expresión se empezó a gestar en la edad media y ha llegado hasta nuestros días prácticamente intacta.

Etimológicamente se relaciona con la idea del alma en búsqueda de un significado espiritual sobre el cual nutrirse, siendo una de las principales preocupaciones que aparecieron en medio de una revolución cultural sin precedentes: La creación de las primeras universidades. Esos espacios en los que el ser humano podía servirse de todo el conocimiento a su alcance y que hacían crecer las ideas.

La universidad era la madre que alimentaba a la mente y la convertía en un hijo que crecía gracias a su conocimiento.

En la actualidad, alma mater se utiliza muchas veces para dar lugar al origen de unas ideas o al eje central de un grupo, aunque en realidad nada tendría que ver con el postulado original de esta expresión latina.

El alma mater de un equipo o de una organización sería el que le da nombre, fuerza u origen esencial. Ello no tiene nada que ver con alimentar el pensamiento, pero evoca a una cierta idea de fuente espiritual o fuerza de empuje.


    : Artes Fotolia: Trifonenko Ivan, Benjavisa

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