Etimología de Stalkear

Stalkear es un préstamo lingüístico que el inglés ha hecho al español, uno de los tantos que se dan en el sector de la tecnología, y cuyo significado es el de vigilar y controlar las actividades de alguien en Internet, pero en el peor de los sentidos, como el de un psicópata que vigila los movimientos de una posible víctima.

Este es un término empleado por la generación de los llamados millennials para referirse esencialmente a la vigilancia o el seguimiento obsesivo al cual es sometido alguien en las redes sociales por parte de otra persona.

No obstante, el término es suficientemente reciente, amplio, y difuso, como para que la interpretación se abra según el criterio, incluyendo la vigilancia más allá de las redes sociales, por ejemplo.

No obstante, el uso del verbo inglés to stalk en el sentido de vigilar obsesivamente, se remonta al siglo XIV.

El préstamo lingüístico hacia el español se produce en algún momento alrededor de 2015 aproximadamente, adaptando la pronunciación como “estalquear”.

Esta palabra podría ser tomada como un sinónimo de “acosar”, término equivalente en lengua española, aunque “stalkear” se refiere específicamente al entorno online y, más concretamente, a las redes sociales, mientras que “acoso” puede referirse indistintamente a ambos ámbitos y, generalmente, se lo vincula más al terreno offline.

En Reino Unido, podemos encontrar el precedente directo del uso del verbo inglés en este sentido para definir la actividad de los paparazzi para vigilar la vida privada de las celebrities con el objetivo de conseguir exclusivas para los medios de la prensa amarilla.

Aunque “stalkear” es empleado muchas veces por la gente joven de manera informal y sin una gran trascendencia, denota una realidad preocupante: el acoso online.

Este puede darse en parejas (en casi todos los casos, del hombre a la mujer, lo que también cae en el ámbito de la violencia de género), entre compañeros de clase de centros de educación (emparentándose con el bullying), o en el trabajo.

En cualquier caso, lo que empieza con el control de nuestras redes sociales por parte de otra persona puede desembocar en algo peor, así que siempre que tengamos constancia de que estamos siendo vigilados y controlados online (u offline, evidentemente) tenemos que afrontar el problema y denunciar a las autoridades competentes si es el caso.

    : Aleksorel, Adrian Niederhauser

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