Etimología de Magia

Encuentra referencia en el latín como magīa, sobre el griego mageía, indicando todo aquello que es o aparenta ser sobrenatural. Asimismo, sobre éste último se identifica magike, como convergencia de téchnē y mageía, para describir el arte de producir efectos inverosímiles. Finalmente, se observa una raíz originaria en el persa, a partir de la configuración magush, y una posible referencia indoeuropea en *magh-, para indicar la existencia de un poder o capacidad singular. Por su parte, mago se aprecia en el latín magus, del griego mágos.

La bola de cristal de los adivinos, los trucos de los ilusionistas, los juegos de manos de los magos, las historias de Harry Potter o los rituales de hechicería tienen algo en común, pues todo ello tiene relación con la magia. No hay que olvidar, por otra parte, que también empleamos este término para hablar del pensamiento prelógico de los niños o para expresar realidades más o menos inexplicables, como el amor, la poesía o cualquier circunstancia que esté envuelta en el misterio.

Ante el amplio abanico de perspectivas, nos vemos obligados a remontarnos a su etimología, es decir, a su naturaleza genuina como vocablo.

La magia entendida como poder sobrenatural

No es posible establecer una fecha al origen de la magia, pues este saber oculto se remonta a las antiguas civilizaciones. En su sentido más misterioso, la magia era todo aquello que practicaban los sacerdotes de las tradiciones paganas y los hechiceros. En el Antiguo Egipto los rituales religiosos y el mundo de la magia estaban estrechamente unidos y con esta combinación se intentaba controlar el poder de los dioses.

Podríamos decir que mientras el sacerdote invocaba a los dioses, el mago empleaba sus conocimientos para proteger a los humanos (los antiguos egipcios tenían una deidad que personificaba la magia y su nombre era Heka).Los sacerdotes druidas poseían conocimientos sobre las fuerzas naturales y con ellos podían transformarse en animales o plantas o bien invocar la llegada de una tormenta. En la tradición gnóstica la magia y la ciencia estaban unidas y ambas disciplinas actuaban por la influencia del poder divino. La magia cabalística tiene una dimensión esotérica y se fundamenta en el Árbol de la Vida, uno de los símbolos del judaísmo.

El arte de la magia en el Imperio Romano tenía relación con la esfera de la adivinación y se practicaba como una alternativa a la religión oficial. Con sus distintos rituales los magos ayudaban a afrontar las supersticiones y los temores del pueblo.

En la Antigua Roma fueron tan abundantes los rituales mágicos que llegaron a prohibirse en la ley de las Xll Tablas.

En la Edad Media la magia adquirió una nueva dimensión, pues los magos eran quienes se dedicaban a una disciplina precientífica, la alquimia.

Por otra parte, los grimorios medievales son textos en los que el conocimiento mágico se presenta como una combinación de hechicería y rituales de esoterismo.

En el mundo del espectáculo

Uno de los entretenimientos clásicos es precisamente la actuación de los magos o ilusionistas. Esta tradición dio sus primeros pasos en el siglo XVlll y quienes se dedicaban a ello eran considerados hombres de ciencia que conocían los trucos para hacer desaparecer objetos, crear efectos visuales o engañar a la mente de los observadores.

    : Franz Rainer

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