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Etimología de Identidad Personal

Está formada a partir de los vocablos identitas e ídem, ambos del latín. A rigor de verdad la base del significado del término se tomó de ídem que refiere "lo mismo, el mismo, o uno mismo", siendo que en este último sentido surge la vinculación de ambos términos, porque la identidad da cuenta justamente de uno y de lo que lo define como tal, y no como otro.​

Consiste en el conjunto de características e informaciones que singularizan y destacan a alguien, confirman quién es, y hacen imposible que sea otro: "es él mismo".​

Es la responsable de darle forma y determinar los gustos, las necesidades, las acciones, y las prioridades que ostenta y enarbola un individuo.​

Gracias a ella las personas logramos describirnos como únicas y nos podemos distinguir de los otros, ahora bien, esto está en estrecha asociación con la experiencia personal, la manera en la cual se percibe al mundo en cada época, y del contexto en el cual se está inserto.​

Somos alegres, iracundos, habladores, introvertidos, etc., pero en esos detalles que nos hacen originales también influye crucialmente lo que sucede a nuestro alrededor, tanto en nuestro entorno más cercano como en la sociedad a la cual pertenecemos, y por supuesto, cualquier evento impactante puede generar cambios, transformaciones, transitorias o permanentes, en esa identidad que hemos conformado.​

La adquisición de derechos democratizó la identidad

Aproximadamente unos dos siglos atrás la determinación de la identidad era más rígida con respecto a la actualidad, porque las diferencias sociales y económicas impactaban mucho más fuerte que hoy.​

Así, los aristócratas, los monarcas, entre otros, gozaban de una valoración mayor respecto del pueblo común compuesto por trabajadores, campesinos, pobladores originarios.​

Entonces, cada persona, se resignaba a aceptar la identidad que su posición social le determinaba, situación que muchas veces condenaba a alguien a una existencia sin progreso y sin aspiraciones.​

Afortunadamente, los tiempos modernos trajeron vientos de cambio más positivos en este sentido, en los que indudablemente movimientos políticos e intelectuales como la Revolución Francesa, la Iluminación, o los procesos independentistas desarrollados alrededor de todo mundo, influyeron en asentar y difundir principios como la libertad, la igualdad, y el respeto, que le abrieron el camino hacia las oportunidades al sector social más rezagado.

La estima social dejó de pasar por una cuestión de tradición y entonces las clases más desfavorecidas de la sociedad empezaron a tener posibilidades concretas de progresar.

El bienestar y el desarrollo personal dependen de la propia visión y valoración, pero asimismo de la de los otros componentes de la sociedad, que debe ser una mirada inclusiva y respetuosa de las diferencias y que no mine la estimación personal de la cual dependen tanto el crecimiento como la evolución.

La influencia del contexto en su delimitación

Desde el punto de vista de algunas teorías psicologico filosóficas la identidad se termina de moldear con la socialización, disponiéndose por tanto de dos aspectos que la conforman, uno bien íntimo que incluye los impulsos y emociones, y el otro que aglutina a la sociedad encarnada por todas las personas con las cuales interactuamos desde el día uno, que nos transmiten valores y normas, y asisten en el camino hacia la autonomía. ​

El nombre, las huellas, y el ADN: otros recursos que nos identifican y singularizan

Otra cuestión fundamental que define nuestra propia identidad son el nombre y apellido que recibimos desde prácticamente el mismo instante que nacemos.​

La elección del nombre suele ser uno de los aspectos que más inquietan y ocupan a los futuros padres durante la gestación y una vez que conocen el sexo del bebé.​ Dicha decisión muchas veces está conectada a gustos personales, a homenajes que se le quieren hacer a algún familiar o a algún ídolo.​ Por ejemplo, en Argentina, hay muchos varones que se llaman Diego en alusión al icono del fútbol Diego Maradona.​

Respecto del apellido, las personas recibimos el de nuestros padres, aunque en los últimos años en algunos países se puede agregar el apellido materno para quien así lo desee.​ Reporta identificación personal en los diversos ámbitos en los que nos movemos: la escuela, el trabajo, cuando hacemos un trámite, entre otros.​

También el Documento Nacional de Identidad es un recurso de distinción civil que las personas tenemos a instancias de la nación de la que somos oriundos.​ Consta de varios números que forman una secuencia y que solamente es atribuible a una persona. ​ Este documento se tramita inmediatamente después del nacimiento y es obligatorio a la hora de tener que acreditar la identidad ante una autoridad o en la realización de cualquier diligencia. ​

Por otra parte, es plausible determinar la identidad de alguien, y diferenciarla de los otros, a través de huellas digitales y del ADN.​

Los avances tecnológicos que han habido en este sentido permiten que hoy una persona pueda ser identificada a través de alguno de sus dedos y con tan solo escanearlos.​ Por su parte, el ADN, contiene la información genética de una persona y suele emplearse para determinar la identidad de alguien ante un homicidio sin identificación, la paternidad, entre otras aplicaciones. ​

También, la cultura, la religión, la ideología que expresamos, la profesión que desarrollamos, y las capacidades que tenemos determinan la identidad.


    : Andrea Danti

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