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Etimología de Gesticulación

Atendiendo a su etimología, la palabra gesto viene del latín gestus y con este vocablo se hace referencia al lenguaje corporal, especialmente a las expresiones faciales y a los movimientos de las manos. En la Antigua Roma si el gesto del rostro era impasible y fijo se empleaba la palabra rictus para describirlo (este vocablo latino permanece invariable entre quienes hablan español).

Todo aquello que no decimos con palabras lo podemos comunicar a través de los gestos. Nuestras manos y nuestro rostro activan movimientos que refuerzan los mensajes orales. La gesticulación de cada individuo depende de la cultura en la que vive y del contexto social en el que se encuentra.

El lenguaje del cuerpo

- Si nuestra posición del tronco es hacia delante estamos comunicando inseguridad y timidez.

- El gesto de acariciarse la mandíbula significa que alguien duda o está a punto de tomar una decisión.

- La persona que entrelaza los dedos transmite autoridad y liderazgo.

Si alguien nos escucha pero dirige la mirada hacia abajo es muy probable que no confíe en nuestras palabras

- Frotarse las manos expresa un estado de ánimo impaciente (un pequeño golpe de los dedos sobre una superficie es igualmente una señal de impaciencia).

- Cuando alguien está relajado y apoya su cabeza sobre las manos entrelazadas en la nuca, está diciendo de manera inconsciente que es una persona segura de sí mismo.

- En el lenguaje de la política muchos líderes ponen las palmas de las manos en posición abierta y este gesto es un símbolo de sinceridad y franqueza.

- Quien toca su cabello de manera repetida está comunicando que se siente inseguro. Cuando los brazos se cruzan por delante del pecho decimos que estamos a la defensiva.

Algunos profesionales de la comunicación y de la política aprenden técnicas de gesticulación para que sus mensajes lleguen al público de manera más eficaz. Observar, por otra parte, que una correcta habilidad en la gesticulación favorece el dominio escénico del hablante.

En síntesis, la comunicación no verbal de nuestro cuerpo expresa emociones y estados de ánimo. Curiosamente, en la mayoría de casos no somos conscientes de aquello que estamos diciendo con nuestros gestos.

Como la mayoría de animales, los humanos también ponemos en marcha rituales de seducción a través de los gestos y las miradas

El lenguaje de la seducción es tan antiguo como la propia humanidad. Las palabras son eficaces para el proceso de conquista, pero resultan insuficientes si no van acompañadas de una correcta comunicación no verbal.

En la seducción orientada al contacto sexual, los hombres tienen menos recursos que las mujeres. Más allá de las diferencias entre ambos sexos, seducimos o intentamos seducir con la mirada, la sonrisa, la posición corporal o los movimientos de las manos. Podríamos decir que la gesticulación y los movimientos corporales constituyen el primer paso en el ritual de la seducción.


    : Henkies

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