Etimología de Ensayo

Max Topchii

Tiene origen en el latín tardío como exagium, interpretándose como peso en el sentido de la medición de una cosa, asociado al verbo exigĕre, que remite a exigir, formado por el prefijo ex-, por exponer o revelar, y el verbo agĕre, referido a mover u accionar, sobre el indoeuropea dado en *ag-, por mover. En el Medioevo adquiere un sentido metafórico que designa la acción de examinar una idea o una opinión entorno a una valoración de peso, vinculándose a la utilización actual referida a la práctica o prueba desarrollada con la misión de perfeccionar una habilidad o tarea, antes de realizarla de modo definitivo, o ante un público expectante.​

En el idioma de Shakespeare, esta palabra se aprecia como essay, declarada en 1605 por el filósofo y político inglés Francis Bacon (1561-1626), de hecho el propio Shakespeare citaría el término entre sus Sonnets and Lours Complaint, de 1609, procediendo del francés antiguo essai, instalado en 1580 por la obra Essais, del escritor francés Michel de Montaigne (1533-1592), en relación a la expresión latina exagium que comentamos arriba.

Generalmente, las personas utilizamos este ejercicio cuando tenemos que desarrollar una presentación o acto que no es para nada sencillo, y que como tal requiere de cierta pericia en algunos aspectos los cuales solamente se adquieren con un ensayo, es decir, repitiendo las acciones.​ La operación de ensayar es típica y parte fundamental del proceso de preparación de un espectáculo.​

Fase crucial a instancias del montaje de un espectáculo

En el teatro, en el cine, y hasta en la televisión, los actores, ensayan las escenas junto a directores o apuntadores antes de la presentación o grabación final.​

El objetivo de esta práctica tan común es que los actores cuenten con todos los recursos e indicaciones para que la escena salga lo más perfecta posible de acuerdo a lo que dispone el guion. ​En el teatro es común la realización de ensayos más bien informales en los que los actores practican las escenas sin escenografías ni vestuarios, pero ante la inminencia del estreno se efectúa el ensayo general el cual se caracteriza justamente por emplear la utilería y el vestuario de la obra.​

Escrito personal orientado a la meditación o a la emisión de un juicio sobre un tema

Por otra parte, el concepto designa a uno de los géneros literarios más populares en el cual el autor aborda una temática en prosa, con una extensión variable, y cargada del estilo personal del autor, en la que reflexiona sobre una cuestión, o vierte su opinión, siempre personal.​

La versatilidad que lo caracteriza lo convirtió en una propuesta de reflexión y de exposición muy presente en los ámbitos académico, literario, y periodístico.​

En el específico caso del contexto de la enseñanza, el ensayo, se ha vuelto una herramienta crucial y muy efectiva a la hora de mejorar las habilidades comunicativas y de escritura de los alumnos, a quienes se los impulsa a desarrollarlos.​

Si bien no sigue un método se caracteriza por la siguiente estructura: la presentación de una hipótesis, que es la posición personal del autor sobre un tema; en la siguiente parte desarrolla los argumentos que sostienen la hipótesis inicial y en la cual se suelen agregar, además de la voz del autor, citas bibliográficas, estadísticas, ejemplos, artículos periodísticos, frases, anécdotas, vivencias, entre otras.​

Un producto del Renacimiento

Su origen se remonta al Renacimiento, y no es casual, ya que justamente este período de la historia se caracterizó por la renovación en todas las artes y ciencias, por la enorme influencia del humanismo, y por una nueva mirada sobre el mundo.​

Y el ensayo fue uno de los mejores medios para difundir todo ese vendaval de novedades.​..

El autor y filósofo francés Michael de Montaigne está considerado como su pionero y creador, habiendo dado el paso fundamental con la edición de la obra Ensayos que le llevó varios años escribir. En los mismos se aprecia una referencia autobiográfica ya que narra su intervención en las guerras de religión francesas, su paso por la alcaldía de Burdeos, y su rol de mediador entre los monarcas Enrique III y Enrique IV, entre otros temas.​

Autores emblemáticos y admirados, en diversas épocas, ostentan en sus prolíficas y valiosas obras algún ensayo que pasó a la historia: los argentinos Jorge Luis Borge y Ernesto Sábato, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Montesquieu, George Orwell, José Ortega y Gasset, entre otros.​

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