Etimología de Depresión

John Takai

Se ubica en el latín como depressio, sobre la idea de una forma hundida como consecuencia natural o por una fuerza ejercida. La deconstrucción de los elementos identifican el prefijo de-, que refiere a un condicionamiento indicando una relación descendiente, teniendo una raíz en el indoeuropeo *de-, y pressio, que marca la palabra presión, asociado a su verbo como premere, con una raíz indoeuropea en *per-.

A nivel geológico, si uno piensa en las características de este espacio, percibe una dimensión cambiante. Así, hay montañas, llanuras, colinas, acantilados, valles y todo tipo de accidentes. En otras palabras, en el relieve hay estructuras ascendentes y descendentes, adecuando la aplicación del término. Entre sus interpretaciones, se proyecta a escenarios como el decaimiento anímico del individuo o el declive de la economía.

El término depresión entendido como trastorno psíquico se empezó a utilizar en el siglo XlX en los primeros tratados de psiquiatría

Durante siglos la palabra empleada para referirse a la tristeza profunda era melancolía. Así, en los tratados médicos de Hipócrates que datan del siglo V a. C se afirmaba que el temperamento del individuo dependía de la combinación de los cuatro líquidos o humores: bilis amarilla, bilis negra, sangre y flema.

Cuando la bilis negra es excesiva se produce un estado de melancolía. Sobre esta cuestión, podemos destacar dos ideas fundamentales: que la melancolía era considerada una enfermedad y, por otro lado, que el temor y la tristeza profunda asociada a la melancolía nacía en el cuerpo pero afectaba al alma.

Tres siglos después el médico romano Celso propuso una serie de recomendaciones para tratar la melancolía: fomentar la distracción con lectura y juegos, realizar una actividad moderada al aire libre y consumir hierbas medicinales para reequilibrar el exceso de bilis negra.

Los avances en la histología del cerebro a finales del siglo XlX y principios del XX fueron determinantes para la consolidación de la psiquiatría como disciplina médica. Para la psiquiatría actual la depresión tiene dos dimensiones posibles, una exógena y otra endógena (en el primer caso, las circunstancias externas del individuo son las que desencadenan el estado depresivo y en el segundo el origen de la depresión está relacionado con factores hereditarios o alteraciones fisiológicas).

Un sentimiento que condiciona el rumbo vital del individuo

Cuando el sentimiento de tristeza permanece estable en el tiempo aparece una emoción más profunda, la depresión. Se trata de una enfermedad mental en la que la persona afectada no experimenta la sensación de placer y, al mismo tiempo, hay una intolerancia notoria hacia cualquier problema cotidiano.

El estado depresivo afecta al individuo en su conjunto, pues le dificulta la comunicación con los demás y le afecta al control intelectual y emocional de su vida. Como consecuencia de todo ello, aparecen una serie respuestas vitales negativas: sentimiento de culpa, problemas de concentración, sentimiento de frustración, irritabilidad, ideas destructivas y pérdida de confianza.

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