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Etimología de Humanización

El término humano viene del latín humanus y este a su vez de humus, que equivale a tierra. Así, en su sentido primigenio un humano es quien proviene de la tierra, ya que en la mayoría de culturas ancestrales se entendía que el hombre había nacido de la arcilla y, por lo tanto, de la tierra.

Si a la palabra humano le añadimos el sufijo -ción, cuyo significado es acción y efecto, obtenemos el vocablo humanización. Su idea fundamental es aparentemente simple y al mismo tiempo muy compleja, pues con tal idea expresamos el proceso por el cual nos hemos convertido en una especie animal con un pensamiento desarrollado y con una cultura.

El proceso de hominización

Nuestras características morfológicas como individuos que conforman una especie son el resultado de una transformación evolutiva. El proceso de hominización comienza con uno de nuestros ancestros, el Australopitheco. Este homínido incorporó un cambio morfológico genuinamente humano cuando adquirió la posición bípeda.

Así, dejamos de andar a cuatro patas y nos pusimos de pie. Este cambio radical supuso la liberación de las manos. Con las manos liberadas de su función de apoyo ya fue posible realizar una nueva actividad: la fabricación de utensilios rudimentarios para cazar. Este avance significativo tuvo una consecuencia fisiológica, pues al emplear las manos como elemento de agarre ya no necesitábamos unas potentes mandíbulas.

El debilitamiento progresivo de las mandíbulas permitió un crecimiento del cráneo y esta circunstancia provocó a su vez un desarrollo de la masa cerebral. Con un cerebro más grande los primeros homo sapiens pudieron desarrollar una cultura a partir de una capacidad singular, el lenguaje. Cuando fuimos capaces de comunicarnos comenzó una nueva andadura como especie, el proceso de humanización.

El gran salto de la humanización

La idea de humanización implica una serie de patrones culturales que se van consolidando de manera gradual. En primer lugar, empezamos a establecer normas básicas para regular la vida en común (la mayoría de antropólogos sostienen que la primera norma ética fue la prohibición del incesto).

En segundo lugar, nos hicimos cazadores recolectores y fabricantes de utensilios cada vez más complejos (con nuestras manos inventamos herramientas para la vida diaria y también elaboramos las primeras manifestaciones artísticas).

Por otro lado, desde el punto de vista de las creencias, se considera que los enterramientos humanos del paleolítico están asociados a una idea primitiva sobre el más allá.

En el Neolítico impulsamos la revolución agrícola y la domesticación de especies animales y gracias a este avance nos asentamos en un territorio de manera estable

Tras este salto cualitativo llegaron nuevos logros: las primeras ciudades, la invención de la rueda, la especialización del trabajo o la invención de la escritura.

Cada nuevo avance es un paso más en la humanización, pero en ocasiones los seres humanos tomamos caminos equivocados y cuando esto ocurre aparecen conductas deshumanizadas o directamente inhumanas.


    : Melounix

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