Etimología de Ecosistema Artificial

Sobre ecosistema, se trata de un neologismo creado por el botánico y ecólogo británico Arthur George Tansley en 1935, siendo formada por dos piezas: el prefijo eco- tiene raíz en el griego oiko-, para hacer alusión a la idea de casa o hábitat y, por otra parte, se advierte en el latín tardío systēma, con respecto al griego sýstēma, indicando una serie de elementos que trabajan en sintonía. La invención de esta nueva palabra se enmarca en el contexto de la ecología, una disciplina científica que explica las interacciones de los seres vivos en los diferentes hábitats.

Por su parte, artificial se aprecia en el latín artificiālis, sobre el cual es posible separar los elementos participantes: ars, que remite al arte, en este caso sobre la creación de un espacio, y el verbo fascere, con respecto a hacer, sobre la raíz indoeuropea *dhe-, por colocar. En este marco, si bien los ecosistemas tienen una dimensión natural, algunos de ellos han sido instaurados por el ser humano, presentando la concepción de ecosistema artificial.

La humanización de la naturaleza

Desde que el hombre se convierte en un ser civilizado ha tenido la necesidad de "domesticar" y controlar el medio natural. En lugar de someterse al desarrollo incontrolado de la naturaleza, las comunidades humanas modifican el espacio vital y forman todo tipo de realidades artificiales: ciudades, campos de cultivo con sistemas de regadío, presas o embalses, jardines públicos, minas a cielo abierto, invernaderos, etc.

Todos estos espacios tienen algo en común: no existían en la naturaleza y fueron creados para satisfacer las necesidades humanas.

Las ciudades de Mesopotamia en el mundo antiguo fueron los primeros ecosistemas artificiales

La idea de civilización aparece a partir de un nuevo espacio artificial, la ciudad. En este sentido, los historiadores coinciden en afirmar que fue en las cuencas de los ríos Tigris y Eufrates donde aparecieron las primeras ciudades 7500 a. C .

Surgieron como consecuencia de una circunstancia, el dominio de las técnicas agrícolas y el consiguiente asentamiento de una comunidad. A partir de este hecho se empezaron a construir edificaciones e infraestructuras, unas para la vivienda y otras con una finalidad religiosa o administrativa.

La formación de una ciudad supone el dominio de la naturaleza, pues en ella hay que construir artificios complejos para la facilitar la vida en sociedad: sistemas de alcantarillado, calles, plazas, espacios públicos, murallas de protección, etc

Más allá de los límites de la ciudad se encuentra el espacio rural, otro hábitat con una dimensión artificial.

Con el paso del tiempo la mayoría de ecosistemas naturales han ido incorporando criterios artificiales en mayor o menor medida. Las reservas naturales ejemplifican esta realidad, ya que su dimensión natural es parcial (son espacios protegidos por el hombre y, por lo tanto, la acción humana altera las condiciones de estos ecosistemas).

    : Brushray, Olga Tik

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