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Etimología de Dignidad

Viene de la palabra en latín dignitas. Su significado actual hace referencia al valor del individuo como ser humano. En otras palabras, toda persona debe ser respetada por el hecho de ser persona y en ningún caso unos individuos merecen más respeto o consideración que otros. Así, la dignidad de alguien no depende de la importancia que le otorguen los demás por una circunstancia o por otra y, paralelamente, es un valor moral que no se puede negociar en ningún sentido.

El término dignitas en el contexto del Imperio Romano

Cuando las autoridades del imperio enviaban a un funcionario a otro territorio, la persona enviada era un dignatario. Esto implicaba que en su misión como embajador de Roma debía comportarse con una actitud honorable, es decir, digna de la institución a la que representaba.

En otras palabras, el funcionario era la personificación del imperio y, en este sentido, estaba obligado moralmente a comportarse de manera responsable. En síntesis, en el marco de la cultura romana, una persona es digna porque actúa como embajador de un ideal o una institución.

Paralelamente, una persona poseía dignitas cuando se ganaba el respeto de los demás por su comportamiento ético. Con esta denominación se hacía alusión a su prestigio, su honor o reputación social. Para el político y filósofo Cicerón la dignitas es uno de los valores humanos más elevados, ya que se encuentra en un nivel muy superior a los intereses personales.

En el plano bíblico

En el libro del Génesis se afirma que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Esto quiere decir que todo ser humano ha sido concebido con el propósito de honrar a Dios y, por lo tanto, es merecedor de un sincero respeto. En este sentido, todo aquello que atente contra la condición humana es indigno.

En el Renacimiento

El filósofo y humanista Pico della Mirandola escribió en el siglo XV el tratado "Oratio de hominis dignitate", que normalmente se traduce como "Discurso sobre la dignidad del hombre". En su planteamiento sostuvo que la dignidad no provenía de Dios sino del propio ser humano.

Esta tesis provocó una controversia teológica, ya que el teocentrismo se veía desplazado por el antropocentrismo.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Este documento fue presentado en la Asamblea General de las Naciones Unidas a finales de 1948. En el preámbulo se afirma que los ideales de paz, libertad y justicia se fundamentan en la dignidad que todo ser humano posee.


    : Erica Guilane-Nachez

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