Etimología de Adolescencia

A nivel etimológico tiene referencia en el latín como adolescentia, empezando por la raíz ad- que se traduce por dirección, y que es posible identificar como equivalente a un ‘hacia’. Pauta movimiento y progreso. Este subfijo acompaña el vocablo alescere, por alere, con raíz en el indoeuropeo al-, sobre la idea de crecimiento. Una etapa de expansión o de cambios que se refleja perfectamente en el adolescente, éste último término pautado como adjetivo sobre la raíz del latín adolescens.

Una expansión hacia delante, en una dirección en concreto que engloba un proceso de cambios significativos que sufren todas las personas. Un paso inescrutable del tiempo que no tiene fin.

Debemos tener en cuenta que este concepto se utiliza para describir una etapa específica de los seres humanos que va desde el final de la niñez hasta la edad adulta. La pubertad es la fase que engloba de los 10 hasta los 19 años, la franja de edad en la que se desarrolla la adolescencia.

El verbo que se utilizaba para modificar esta raíz era adolesco. Con este origen común con la palabra adolescentia hacía referencia al crecimiento. Muchas son las frases en las que aparece y se traduce como desarrollo o fase que indica un aumento considerable. No se utilizaba solo en personas, también hacía referencia a las plantas, recursos o animales. Así pues, lo encontramos en textos latinos para acompañar una idea de progreso y de aumento en muchos aspectos que debemos matizar.

Evolución en las bases de las teorías de Freud y Kiley

Esta fuerza en constante movimiento que nos ofrece esta palabra latina es la que ha ido derivando hasta su actual interpretación. Se aplica en un contexto en concreto, habiendo perdido ese carácter desligado al tiempo que le daba cierta pluralidad.

Los usos de la palabra adolescencia representan un cambio físico y mental que se desarrolla en los seres humanos. Lejos queda esa idea de avance constante de recursos, la dirección es evidente, no hace falta matizarla y el significado refuerza estas cuestiones.

El cambio hacia la propia identidad, ese avance que nos lleva hasta la creación de una identidad propia y la construcción del ego. La creación de un ser completo se produce de forma distinta en cada persona.

Uno de los psicólogos encargado de estudiar el desarrollo de la personalidad a lo largo de la adolescencia fue Sigmund Freud. El ego, según el psicólogo, aparece cuando el niño se da cuenta de las barreras o normas sociales a las que está expuesto. La adolescencia es ese momento de rebelión contra las reglas y de creación de una normativa propia.

Este camino o proceso no siempre llega en unos tiempos concretos. Puede ser más extenso o limitado, cada ser posee un proceso de desarrollo propio que lo lleva hasta un resultado final que también varía.

Por su parte, la idea de eterna adolescencia o de proceso sin final, cobra fuerza en nuestra sociedad, formando una interpretación que puede llegar a modificar la propia palabra original. La adolescencia, como tal, se amplía a medida que se establecen nuevos puntos de expansión y se alarga la esperanza de vida.

El “síndrome de Peter Pan” acuñado por el Dr. Dan Kiley, que comprende a aquel niño que no quería crecer, se empieza a instaurar en una sociedad desea congelar el tiempo. Desear huir de las responsabilidades o del propio ego puede impedir que la adolescencia se desarrolle como debería.

    : Artes Fotolia: Fusolino, Dmitry Remesov

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