Etimología de Familia

Proviene de las lenguas romances del latín como familia en un contexto de autoridad, describiendo al conjunto de esclavos o sirvientes, denominados individualmente famulus, como pertenencias de la casa del amo y en su defecto del propio patrón. Las personas que vivían bajo un mismo techo formaban la familia, un conjunto con nombre propio y vínculos entre ellos que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos.

El pater familia romano que tenemos documentado en textos del siglo III a.C. amplía esta idea más allá de los esclavos, incluyendo a la mujer, hijos, sirvientes...

Se extiende la enunciación a libres y esclavos en el mundo romano. En contraposición a la palabra servus, más específica para plasmar las relaciones que hacen referencia única y exclusivamente a sirvientes.

La res familia era el patrimonio que hacía referencia a todo lo perteneciente a un mismo clan. Encontramos registros al respecto en textos jurídicos del momento que refuerzan la inclusión del concepto familia como personas que viven bajo un mismo techo.

Más allá de los aspectos más jurídicos, encontramos la palabra familiaris, que se utilizaba para describir a las personas que estaban cerca de ese pater familia o seres muy allegados a él. Pasamos de tener un sustantivo a un adjetivo que refuerza una idea de unidad y de pertenencia a un mismo grupo.

Cicerón en su obra Epistulae ad familiares, nombre que se le dio a la compilación de una serie de cartas que envió durante el siglo I a.C. plantea estas cuestiones

En este caso, la propuesta de familia no hace referencia al término que identifica a las personas, sino al trato. Un trato familiar, digamos conocido, que se encargaba de hacer destacar las cualidades más personales, más íntimas de un concepto que durante el renacimiento cobraba fuerza.

Las epistuale ad familiares se publicaron en el 1480 de la mano de Antonio Zarotto en Milán, siendo una obra conocida por ser de las primeras en salir en la imprenta.

Distinguiendo la raíz indoeuropea

Otra de las tendencias principales a observar, aunque más residual, se base en la lengua indoeuropea. Estos pueblos anteriores a la aparición del Imperio Romano toman sus bases de oriente aportando la siguiente comparación: La ráiz Dhe-mon provendría del sánscrito Dharman (o dhomestico) perteneciente a la casa. Entiende una teoría que puede ser bienvenida y que tendría ciertas bases. Aunque la lengua indoeuropea carece de textos que puedan reforzar estas afirmaciones, hay autores como el lingüista Julius Pokorny que dan relevancia a este supuesto.

    : Pablo

Buscador