Etimología de Estética

Origen griego en aisthētikē, y apreciado luego en el latín moderno como aesthetica, para postular las formas, sensaciones y percepciones con respecto a la comprensión de la realidad del entorno, consolidándose como una observación desde un ángulo artístico regido por los principios culturales de la belleza.

En la Antigua Grecia fue donde el vocablo adquirió una valoración notable, convirtiéndose en una cuestión de debate filosófico y en una de las ramas fundamentales de la Filosofía que aborda la belleza y la teoría filosófica del arte

En el arte ocupa un rol destacado, siendo la principal misión provocar en el receptor una emoción. Si bien es relevante el sentimiento del autor en lo inherente al conocimiento de los detalles de la pieza artística en cuestión, porque en él muchas veces se pueden encontrar explicaciones sobre el porqué de tal o cual trazo, lo más relevante de la experiencia artística es la reacción que provoca la obra en el receptor, que muchas veces incluso puede ir en contramano de la propuesta de su creador.

Los diversos tipos de movimientos artísticos que encontramos a lo largo de la historia del arte han suscitado emociones bien diversas pero siempre las han desencadenado: amor, repulsión, miedo, angustia, o simplemente indiferencia, que asimismo tiene toda una connotación.

Aristóteles y Platón, dos de los filósofos griegos más populares, le atribuyeron una asociación directa con la capacidad de percibir la belleza y la influencia que ello tiene en la mentalidad humana a la hora de la elaboración de los juicios y experiencias estéticos, es decir, poder determinar a algo como feo, bello, maravilloso, pasará primero por la percepción, y finalmente, de acuerdo a la vivencia que nos deja o produce podremos emitir un juicio estético sobre él.

A muchos les gusta decir que el concepto nació en la Antigua Grecia pero recién varios siglos después, en el XVIII, la palabra adquirió una reflexión que la convirtió en disciplina filosófica.

Para Platón, muy influenciado por el concepto de mímesis, donde las imágenes son imitaciones de cosas reales pero no ejercen la influencia de las verdaderas, hay que tener cuidado porque las creaciones artísticas pueden engañarnos.

Por su parte, Aristóteles, escribió mucho sobre el tema en su obra Retórica. Allí identificó a lo bello como lo que agrada y es valioso.

La belleza no puede más que provocar placer y agradarnos.

Posteriormente, los romanos, cultores de la cultura griega tomaron gran parte de sus consideraciones, mientras que en el Medioevo la concepción estética estuvo muy influida por la religión cristiana.

El Renacimiento retomó la tradición grecorromana pero lo más importante fue la gran renovación que se dio en el seno artístico con fuerte inspiración en lo real y la imitación de lo natural.

La Ilustración osciló entre dos extremos: lo recargado, barroco y artificial, con lo natural.

En la actualidad presenta una enorme difusión, absolutamente asociado a lo bello y que se manifiesta en infinidad de tendencias

Aquellos contextos en los cuales prima lo visual, las artes, la comunicación masiva, entre otros, se le presta especial atención y consideración a la estética, inclusive, en la vida social pesa muchísimo lo bello como un valor de alta trascendencia que aporta aceptación y poder, mientras que por el contrario, no disponerlo puede generar el más impresionante rechazo.

Las diferentes épocas históricas han marcado modas estéticas, muy disimiles incluso entre una y otra inmediatamente posterior: la moda de ser flaca, de no serlo tanto, de tener el cabello corto, de llevarlo largo, entre infinidad de propuestas.

No responder a esos cánones muchas veces supone una decepción y un alienamiento absoluto para las personas que sienten que no encajan en ellos.

    : Kuco

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