Etimología de Atelier

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El termino francés atelier tiene una interesante procedencia, de donde deviene en la lengua española la palabra taller. Básicamente, tanto taller como atelier provienen del término francés astelier, muy usado en la edad media, traducido en nuestra lengua como astillero, donde, producto de la construcción de barcos, se encontraban aculadas miles de astillas.

Debido a la labor de construcción, el término en francés pasa al español como préstamo designando el lugar donde se realizan manufacturas, es decir, el taller.

En cuanto a esta procedencia, observamos que en el medioevo, las labores de artesanía estaban reducidas a las necesidades demandadas por el feudo. En la edad media, un artesano, aquel que trabajaba con sus manos transformando materia prima en artículos de uso común tanto ornamentales como utilitarios, solicitaba ingreso formal a la aldea para una vez que se le otorgase una bula laboral pudiese asentarse definitivamente y desarrollar su labor. En la alta edad media, el artesano no posee un taller apto y especializado para desarrollar su arte, sino que se ubica en cualquier espacio, a menudo a la intemperie.

Al avanzar la edad media, aproximadamente entre los siglos XI y XII, el valor de los artesanos es progresivamente mejor remunerado, alcanzado en muchas ocasiones un estatus social y económico alto, reconocido por la nobleza pero sin pertenecer a ella

Los artesanos más destacados solicitaban por su cuenta o era demandados por el señor feudal para trabajar dentro del burgo amurallado, en la proximidad del castillo, y donde pudiesen ubicarse con la seguridad necesaria para almacenar tanto la materia prima requerida en sus labores como los instrumentos cada vez más especializados para realizar sus cotizadas artes.

En los lindes finales del medioevo y los albores de la modernidad, en pleno Renacimiento (entre los siglos XIV y XVI), el resurgir de la estética grecolatina y el lucro proveniente de los productos realizados por los ya conocidos como maestros artesanos, permitió a la naciente burguesía acaudalar enormes riquezas, fenómeno que produjo cuantiosas avances en la logística y tecnología utilizada en los talleres.

Durante la modernidad y al llegar la contemporaneidad, los talleres se trasformaron en lugares altamente especializados para desarrollar todo tipo de artes y disciplinas que, a pesar del avance de la industrialización, se preservaron en el tiempo y lograron un lugar muy cotizado dentro de las sociedades a nivel mundial

A partir del siglo XIX y especialmente en el siglo XX, los talleres especializados donde se manufactura se imbrican con tendencias artísticas y movimientos culturales, complejizándose aún más tanto el desarrollo de sus labores como la necesidad de sus productos.

Justo aquí encontramos el nacimiento de lo que propiamente se conoce como atelier, que no es solamente un taller especializado sino un lugar donde se conjugan el arte y la ciencia en la elaboración de productos de suma belleza o donde se ejecutan servicios suntuosos y de vanguardia.

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