Etimología de Kamikaze

Remite a una antigua leyenda protagonizada por un gigantesco tifón que impidió que la armada del emperador mongol Kublai Kahn llegaran a Japón en dos oportunidades, primero en 1274 y luego en 1281, ambas en dirección a las costas de la isla de Kyushu. De este modo se lo donominó como tal. Kami se lee como dios o divinidad, y kame como viento. No obstante, tomó una masiva adopción mundial para describir a los pilotos suicidas japoneses que se lanzaron como proyectiles sobre las bases y portaviones norteamericanos desde los cielos para defender a su nación, evidenciado en 1945 en las últimas instancias la Segunda Guerra Mundial, resultando en un método con un amplio alcance destructivo, orquestrado por los altos mandos de las fuerzas japonesas.

Habrían sido cerca de tres mil los jóvenes soldados que se anotaran en la operación tokkōtai, convocada en octubre de 1944, al respecto de lo cual se observa su inmadurez, la falta de experiencia que tenían en combate, y la propaganda instalada entorno a sacrificar la vida por el emperador y la nación, como un valor y símbolo de respeto eterno. Por lo tanto, la disposición de los aviones y de sus pilotos no era una mera coincidencia o un impulso de espontaneidad, sino que transportaban una intenta carga explosiva para detonar al momento del impacto.

Rápidamente se instalaría a nivel social como un adjetivo para señalar actitudes individuales drásticas ante determinados hechos. Así mismo, la expresión resuena ante determinados hechos, como los ataques a los Torres Gemelas en 2011.

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