Etimología de Insólito

Se ubica en el latín insolĭtus, construido por el prefijo in- en carácter de negación, por ‘no’, y solĭtus, remitiendo al adjetivo sólito (poco usado), por ‘acostumbrado’, desprendiéndose como participio pasivo del verbo solēre, en el sentido de ‘habituar’ o ‘acostumbrar’, posiblemente vinculado a solum, por ‘suelo’, en el contexto de la superficie en la que se habita, y por ende con raíz en el indoeuropeo *sol-e-, remitiendo a la ‘morada’. Esta palabra es capaz de tener una connotación positiva o negativa.

Así mismo, es interesante apreciar la asociación de estos componentes en insolente (en las formas del latín insŏlens, insŏlentis), para adjetivar a aquella persona que no se comporta de acuerdo a los modos socioculturales conocidos, y el verbo solēre en particular en obsoleto (en el latín obsolētus), en referencia a algo a lo que uno dejó de recurrir.

La negatividad del prefijo latino in- rige numerosas palabras como ingenuo (en el latín ingenuus), inconsciente (conjugando in- y consciens), inédito (dado por el latín inedĭtus) o incesto (visto en el latín incestus).

Insólito remite a un hecho o comportar sorpresivo, nunca visto, fuera de lo común o de cierta raridad para quien lo atestigua a partir de su formación y experiencia, porque un mismo acontecimiento no necesariamente tiene el mismo impacto. Cada persona percibe la realidad de una manera en particular.

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