Se lo aprecia como un cultismo configurado a partir del francés calligramme, difundido en el ámbito literario a comienzos del siglo XX, particularmente por el poeta francés Guillaume Apollinaire, quien tituló en 1918 su célebre obra Calligrammes. La composición responde a elementos de origen griego: kállos (κάλλος), ‘belleza’, y grámma (γράμμα), ‘letra’, ‘escrito’ o ‘trazo’, este último derivado del verbo gráphein (γράφειν), ‘escribir’, con raíz en el indoeuropeo *gerbh- o *gerb-, asociada a la idea de grabar o raspar.
Desde el punto de vista morfológico, el término integra el componente cali-, vinculado a ‘bello’ —visible también en caligrafía (kalligraphía, ‘escritura bella’)— y el sustantivo -grama, entendido como ‘escrito’ o ‘representación gráfica’. De este modo, caligrama puede interpretarse como ‘escritura bella dispuesta en forma significativa’.
En rigor, el caligrama no se limita a la estética de la letra, sino que constituye una disposición tipográfica del texto que adopta visualmente la forma del objeto o concepto al que alude. Es decir, la palabra no solo describe, sino que dibuja. La dimensión semántica y la dimensión visual se superponen, integrando poesía e imagen en una sola unidad expresiva.
Si bien Apollinaire populariza el término en el marco de las vanguardias europeas, especialmente en diálogo con el cubismo y el futurismo, antecedentes remotos pueden hallarse en la tradición helenística y en ciertos juegos tipográficos medievales. No obstante, es en el siglo XX cuando el caligrama se consolida como propuesta estética consciente, en ruptura con la linealidad tradicional del verso.
En cuanto a términos asociados, encontramos caligrafía (kalligraphía), gramática (grammatikḗ), epigrama (epígramma) y telegrama (tēlegrámma), todos derivados del mismo núcleo griego grámma, que remite a la letra como unidad de sentido.
Representa la convergencia entre forma y contenido: la palabra deja de ser únicamente vehículo del significado para transformarse también en imagen, recordando que escribir es, en su origen más profundo, trazar signos visibles que encarnan una idea.
Benjamin Veschi, 02/2026, en https://etimologia.com/caligrama/